miércoles, 10 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
CORO DE LA BASÍLICA DE LA VICTORIA (Málaga)
CORO DE LA BASÍLICA DE LA VICTORIA (Málaga) - Domingo de Resurrección 2013
"SEÑOR, ME CANSA LA VIDA (A.Machado y J.A. García 1935)
Ave Verum (Edward Elgar)
7.- “Y DE NUEVO VENDRÁ CON GLORIA PARA JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS, Y SU REINO NO TENDRÁ FIN”.
7.- “Y DE NUEVO VENDRÁ CON GLORIA
PARA JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS, Y SU REINO NO TENDRÁ FIN”.
El verbo “juzgar” nos puede
producir escalofríos, pero no hemos de temer, porque aquel que viene como juez
es aquel que dijo:
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que
juzguéis seréis juzgados, con la medida con que midáis se os medirá”.
(Mt 7, 1-2).
Como también indica san
Pablo:
“Ante esto ¿qué diremos?. Si Dios está por nosotros ¿quién contra
nosotros?. El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien lo entregó por
todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?. ¿Quién
acusará a los elegidos de Dios?. Dios es quien justifica. ¿Quién condenará?.
¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la
diestra de Dios, e intercede por nosotros?.
¿Quién
nos separará del amor de Cristo?. ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la
persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como
dice la Escritura :
Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al
matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos
amó.
Pues
estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los
principados, ni lo presente, ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura, ni
la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios
manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro”.
(Rm 8, 31-39).
Jesús es la medida con que
seremos juzgados. Saulo, el joven Pablo, cuando iba contra los primeros
cristianos, se encontró con la presencia de Jesús resucitado, que le dijo:
<>.
(Hch 9, 1-6).
De la misma manera, en la
parábola del juicio final, los colocados a la derecha del Hijo del hombre le
preguntarán:
<>.
(Mt
25, 37-39).
Y la respuesta de Cristo es
muy clara:
<>.
(Mt 25,40).
La realidad del Hijo de Dios
que contemplamos en Cristo que está junto a los marginados y a los que sufren,
que acoge a todos, que perdona y ama, que vive para los demás, es la verdadera
medida del ser humano.
Corresponde a la persona
humana sólo aquello que corresponde a Dios. Es cierto que a veces utilizamos el
término “humano” para indicar nuestra debilidad, también es cierto que el término
“humano” lo utilizamos en otras ocasiones para indicar la bondad, la
proximidad, la misericordia.
Este es el juicio de vivos y
muertos. La medida de Jesús es válida no solo en esta vida, sino que es la
verdadera medida en el más allá. Solo en Él se encuentra la verdadera vida, de
tal manera que todo aquello que no esté realizado en Jesús, desaparecerá con la
muerte. Solo aquello que sigue las huellas del Hijo de Dios, modelo y criterio
de toda la humanidad, tendrá consistencia para siempre.
Como dice el prefacio de la
solemnidad de Cristo Rey:
“El reino de la verdad y la vida,
el
reino de la santidad y la gracia,
el
reino de la justicia,
el
amor
y
la paz”.
Este es el reino de Dios. Por
eso, solo lo que es expresión de la fe, de la esperanza y del amor permanece
para siempre.
Si la manifestación de Dios
se ha realizado en Jesucristo, en la humildad de la cueva de Belén, en el
silencio de Nazaret, en la incomprensión de Cafarnaún, en la oposición de
Jerusalén, en el sufrimiento de la
Cruz ; la manifestación definitiva de Dios, en Jesucristo, se
realizará de forma gloriosa. De esta manera podemos decir que Jesucristo ha
venido al mundo con su nacimiento, viene continuamente a nosotros en la
vivencia de la fe, y vendrá de forma definitiva al final de los tiempos.
domingo, 31 de marzo de 2013
VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO CON MOTIVO DE LA OSTENCIÓN DE LA SÁBANA SANTA
VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON MOTIVO DE LA OSTENCIÓN DE LA SÁBANA SANTA
CON MOTIVO DE LA OSTENCIÓN DE LA SÁBANA SANTA
Sábado Santo, 30 de marzo de 2013
También yo me pongo con vosotros ante la Sábana Santa, y doy gracias al Señor que nos da, con los instrumentos de hoy, esta posibilidad.
Pero aunque se haga de esta forma, no se trata simplemente de observar, sino de venerar; es una mirada de oración. Y diría aún más: es un dejarse mirar. Este rostro tiene los ojos cerrados, es el rostro de un difunto y, sin embargo, misteriosamente nos mira y, en el silencio, nos habla. ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo es posible que el pueblo fiel, como vosotros, quiera detenerse ante este icono de un hombre flagelado y crucificado? Porque el hombre de la Sábana Santa nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret. Esta imagen – grabada en el lienzo – habla a nuestro corazón y nos lleva a subir al monte del Calvario, a mirar el madero de la cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor.
Así pues, dejémonos alcanzar por esta mirada, que no va en busca de nuestros ojos, sino de nuestro corazón. Escuchemos lo que nos quiere decir, en el silencio, sobrepasando la muerte misma. A través de la Sábana Santa nos llega la Palabra única y última de Dios: el Amor hecho hombre, encarnado en nuestra historia; el Amor misericordioso de Dios, que ha tomado sobre sí todo el mal del mundo para liberarnos de su dominio. Este rostro desfigurado se asemeja a tantos rostros de hombres y mujeres heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables... Sin embargo, el rostro de la Sábana Santa transmite una gran paz; este cuerpo torturado expresa una majestad soberana. Es como si dejara trasparentar una energía condensada pero potente; es como si nos dijera: ten confianza, no pierdas la esperanza; la fuerza del amor de Dios, la fuerza del Resucitado, todo lo vence.
Por eso, contemplando al hombre de la Sábana Santa, hago mía la oración que san Francisco de Asís pronunció ante el Crucifijo:
Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla
tu santo y verdadero mandamiento. Amén.
viernes, 29 de marzo de 2013
CARTA DEL PRIOR RAFAEL PEREZ-CEA SOTO
Carta del Prior de la venerable Orden Tercera de Siervos de María santísima de los Dolores.
Servitas.
Dirigida al Grupo de Devotos de Fátima en 2010, (hoy Hermandad de Nuestra Señora de Fátima de Málaga)
domingo, 17 de marzo de 2013
La devoción al Rosario
La devoción al Rosario siempre fue favorecida por los Pontífices romanos y merece distinción especial la palabra del Papa León XIII, que determinó a todas las parroquias del mundo que el mes de Octubre fuese dedicado a la recitación del Rosario. Su Santidad exaltó las calidades del Rosario cuando dice:
"...no es meramente una oración vocal, pero una repetición de oraciones que crean un clima de contemplación, que permite la meditación de los grandes misterios de nuestra fe a la medida que nosotros oramos cada grupo de diez Avemarías del Rosario."
La Iglesia por la voz de sus Pastores confiere a sus victorias más grandes a la recitación misericordiosa del Rosario de NUESTRA SEÑORA. Por esa razón, la gratitud de la Cristiandad es expresada por los Pontífices:
el Papa Urbano IV : "Por el Rosario, todos los días, baja del Cielo una lluvia de bendiciones en lo pueblo Cristiano".
El Papa Sixto IV habló: "El Rosario es la oración oportuna para honrar a DIOS y la VIRGEN MARIA, así como para mover para muy lejos los peligros inminentes del mundo".
El Papa Pío V dijo: "Extendiendo esta devoción entre los Cristianos, propiciará a ellos, la meditación de los misterios inflamada por estas oraciones, y para que, ellos empezarán a se cambiar en otro hombre, mientras la oscuridad de las herejías desaparecerá y extenderá la luz de la fe católica".
El Papa León XIII habló: "...de modo que, recitando bien el Rosario, nosotros sentimos en nuestra alma una unción suave, como si oyésemos la propia voz de la MADRE celestial, que de manera encantadora nos enseña los Misterios Divinos y nos indica el camino de la salvación".
El Papa Juan Pablo II han hablado:"Con el Rosario, las personas Cristianas frecuentan la "Escuela de MARIA" y introduce a si propio en la contemplación de la belleza de lo rostro de CRISTO y en la experiencia de la profundidad de SU amor".
El Papa Juan Pablo II también habló: "El Rosario es el resumen de la Biblia. En él nosotros meditamos, en cada Misterio, todos los pasajes bíblicos: los Misterios de la Felicidad (los Gozosos - del Anuncio del Ángel al encuentro del Niño JESÚS en el Templo); los Misterios de la Luz (los Luminosos - del Bautismo de JESÚS a la Institución del Sacramento de la Eucaristía); los Misterios de la Dolor (los Dolorosos - de la Agonía de JESÚS en el jardín a SU Crucifixión); y los Misterios de la Gloria (los Gloriosos - de la Resurrección de JESÚS a la coronación de NUESTRA SEÑORA en el Cielo)."
En el año 1204, Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Sacerdotes Dominicanos también denominados de Padres Plegadores, se preocupaba con los pequeños resultados que sus misioneros celosos conseguían, a pesar de un trabajo de predicación pública exhaustiva y perseverante. La herejía del Albigenses infestó el sur de Francia y extendió en todas las áreas con gran publicidad. Ellos pretendían difundir una doctrina que afirmaba que existían dos dioses: uno del bien y otro del mal. El dios bueno fue quien creó todo lo espiritual, mientras que el dios malo fue quien creó todo lo material. En consecuencia, para los albigenses todo lo material era malo, incluyendo el cuerpo. Esto significaba que JESÚS, al hacerse hombre y tener un cuerpo, no podía ser bueno y por consiguiente no podía ser DIOS. Además, los albigenses también negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de DIOS; se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias.
NUESTRA SEÑORA amablemente y siempre llena de generosidad apareció a Santo Domingo y le enseñó a orar el Rosario, como la forma mas eficaz de combatir la herejía y convertir el corazón de las personas. Domingo de Guzmán y sus misioneros acogerán con entusiasmo la orientación Divina y todos los días oraran el Rosario con gran fervor. Así, ellos han adquirido resultados admirables en la lucha contra los herejes y en la conversión de millares de personas que aceptaran las enseñanzas de la Iglesia.
LA VIRGEN NOS INVITA A REZAR EL ROSARIO
LA VIRGEN NOS INVITA A REZAR EL ROSARIO
Algunas de las muchas ocasiones en que nuestra Madre
nos invita a rezar el rosario:
EN LOURDES
Es durante el
rezo del santo Rosario cuando la Santísima Virgen se le aparece a Bernardita
Soubirous, en Lourdes, y lo reza con ella.
La Santísima Virgen se le apareció por primera vez a Bernardita Soubirous, de 14 años, el 11 de Febrero de 1858. El hecho tuvo lugar en la gruta de Masabielle, a orillas del río Gave.
Nos cuenta la propia Bernardita:
-“… Al levantar la cabeza mirando a la gruta vi a una Señora toda vestida de blanco, con un cinturón azul y en cada pie una rosa amarilla del color de la cadena de su rosario; las cuentas de éste eran blancas “.
“…Entonces metí la mano en el bolsillo y saqué el rosario… La Señora tomó el rosario que tenía entre sus manos e hizo la señal de la cruz… Me arrodillé y recé el Rosario en presencia de la hermosa Señora… Ella pasaba las cuentas de su rosario entre sus dedos, pero sin mover los labios. Unicamente al final de cada decena repetía conmigo el Gloria “.
“… La segunda vez fue el domingo siguiente ( 14 de Febrero )… Llegadas allí, cogimos cada una el rosario y nos pusimos de rodillas para rezarlo. Apenas terminado el primer misterio, vi a la Señora…”
“…Llegada a la gruta ( el 25 de Febrero ) y después de rezar el Rosario, le pregunté su nombre de parte del Señor Párroco… Ella, con los brazos inclinados al suelo, levantó su mirada al cielo y me dijo entonces, juntando las manos a la altura del pecho: -‘ Yo soy la Inmaculada Concepción ‘. El Papa Pío IX había proclamado el dogma de la Concepción Inmaculada de María el 8 de Diciembre de 1854.
La Virgen se le apareció a Bernardita un total de 18 veces. La Virgen le habló a Bernardita en Patois ( dialecto ). Bernardita nació el 7 de Enero de 1844 y murió el 16 de Abril de 1879. Fue canonizada por Pío XI en 1933.
La Santísima Virgen se le apareció por primera vez a Bernardita Soubirous, de 14 años, el 11 de Febrero de 1858. El hecho tuvo lugar en la gruta de Masabielle, a orillas del río Gave.
Nos cuenta la propia Bernardita:
-“… Al levantar la cabeza mirando a la gruta vi a una Señora toda vestida de blanco, con un cinturón azul y en cada pie una rosa amarilla del color de la cadena de su rosario; las cuentas de éste eran blancas “.
“…Entonces metí la mano en el bolsillo y saqué el rosario… La Señora tomó el rosario que tenía entre sus manos e hizo la señal de la cruz… Me arrodillé y recé el Rosario en presencia de la hermosa Señora… Ella pasaba las cuentas de su rosario entre sus dedos, pero sin mover los labios. Unicamente al final de cada decena repetía conmigo el Gloria “.
“… La segunda vez fue el domingo siguiente ( 14 de Febrero )… Llegadas allí, cogimos cada una el rosario y nos pusimos de rodillas para rezarlo. Apenas terminado el primer misterio, vi a la Señora…”
“…Llegada a la gruta ( el 25 de Febrero ) y después de rezar el Rosario, le pregunté su nombre de parte del Señor Párroco… Ella, con los brazos inclinados al suelo, levantó su mirada al cielo y me dijo entonces, juntando las manos a la altura del pecho: -‘ Yo soy la Inmaculada Concepción ‘. El Papa Pío IX había proclamado el dogma de la Concepción Inmaculada de María el 8 de Diciembre de 1854.
La Virgen se le apareció a Bernardita un total de 18 veces. La Virgen le habló a Bernardita en Patois ( dialecto ). Bernardita nació el 7 de Enero de 1844 y murió el 16 de Abril de 1879. Fue canonizada por Pío XI en 1933.
EN FATIMA
En las 6
apariciones de Fátima, la Virgen pidió el rezo diario del Rosario, y en la
última se identificó como la Señora del Rosario.
En la primera aparición en Fátima, el 13 de Mayo de 1917, les dice la Virgen a los 3 pastorcitos:
-“ Recen el Rosario cada día para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra “
En la 2a aparición, el 13 de Junio del mismo año, le dice la Virgen a Lucía:
-“ Quiero que reces el Rosario cada día “
En la 3a aparición, el 13 de Julio, la Virgen le recomienda a Lucía:
-“ Yo quiero que continúes rezando el Rosario cada día, en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella puede ayudarte “
El 19 de Agosto, en la 4a aparición, la Virgen le insiste:
-“ Quiero que continúes rezando el Rosario todos los días “
En la 5a aparición, el 13 de Septiembre:
-“ Continúen rezando el Rosario para obtener el fin de la guerra “ ( la muchedumbre rezaba el Rosario mientras esperaba la aparición ).
En la 6a y última aparición a los 3 pastorcitos, el 13 de Octubre de 1917, les dice la Virgen María:
-“ Yo soy la Señora del Rosario. Continúen siempre rezando el Rosario cada día. La guerra va a su fin y los soldados pronto regresarán a sus casas “.
En la primera aparición en Fátima, el 13 de Mayo de 1917, les dice la Virgen a los 3 pastorcitos:
-“ Recen el Rosario cada día para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra “
En la 2a aparición, el 13 de Junio del mismo año, le dice la Virgen a Lucía:
-“ Quiero que reces el Rosario cada día “
En la 3a aparición, el 13 de Julio, la Virgen le recomienda a Lucía:
-“ Yo quiero que continúes rezando el Rosario cada día, en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella puede ayudarte “
El 19 de Agosto, en la 4a aparición, la Virgen le insiste:
-“ Quiero que continúes rezando el Rosario todos los días “
En la 5a aparición, el 13 de Septiembre:
-“ Continúen rezando el Rosario para obtener el fin de la guerra “ ( la muchedumbre rezaba el Rosario mientras esperaba la aparición ).
En la 6a y última aparición a los 3 pastorcitos, el 13 de Octubre de 1917, les dice la Virgen María:
-“ Yo soy la Señora del Rosario. Continúen siempre rezando el Rosario cada día. La guerra va a su fin y los soldados pronto regresarán a sus casas “.
En Bonata y en Tre Fontane
En 2 lugares de
Italia, a una niña y a un padre de familia, la Virgen recomienda el rezo del
Rosario, por la conversión de los pecadores.
Del 13 al 31 de Mayo de 1946, Nuestra Señora se le apareció a la niña Adelaida Roncalli, en Bonata, Italia, recomendándole la ” recitación ferviente y frecuente del Rosario, con la meditación de los misterios “.
Por su parte, Bruno Cornacchiola, a quien se le apareció la Virgen el 12 de Abril de 1947 en Tre Fontane, ( Roma ), dice:
-“ La Santísima Virgen… recomendó encarecidamente rogar mucho y rezar todos los días el Rosario por la conversión de los pecadores, de los incrédulos y por la unión de los cristianos “.
Del 13 al 31 de Mayo de 1946, Nuestra Señora se le apareció a la niña Adelaida Roncalli, en Bonata, Italia, recomendándole la ” recitación ferviente y frecuente del Rosario, con la meditación de los misterios “.
Por su parte, Bruno Cornacchiola, a quien se le apareció la Virgen el 12 de Abril de 1947 en Tre Fontane, ( Roma ), dice:
-“ La Santísima Virgen… recomendó encarecidamente rogar mucho y rezar todos los días el Rosario por la conversión de los pecadores, de los incrédulos y por la unión de los cristianos “.
En Akita, Japón
En el país
castigado con 2 bombas atómicas, la Virgen habla del terrible castigo que nos
aguarda, y del Rosario, como único remedio eficaz para evitarlo.
En 1973, una imagen de la Santísima Virgen que derramó “ lágrimas humanas “ ( 101 veces ), le habló a la Hermana Agnes Sasagawa, religiosa del Instituto de las Siervas de la Eucaristía, en Akita, Japón. El 13 de Octubre, en el tercer mensaje, la voz procedente de la imagen “ resplandeciente con una luz deslumbrante “, le dijo:
-“ Como ya lo había anunciado anteriormente, si los hombres no se convierten el Padre dejará caer sobre toda la raza humana un gran castigo. Sin duda alguna será un castigo terrible, como jamás se ha visto. El fuego caerá del cielo. Por este castigo una gran parte de la Humanidad será aniquilada. Morirán por igual los sacerdotes y los fieles. Los hombres que sean perdonados y exceptuados tendrán grandes sufrimientos y desolación tal que envidiarán a los que estén muertos. La única arma que queda es el Rosario, y el signo dejado por mi Hijo. Cada día recen el Rosario por el Papa, los Obispos y los sacerdotes “.
-“ El demonio se filtra hasta en el interior de la Iglesia. Se levantarán Cardenales contra Cardenales, Obispos contra Obispos,… Recen mucho el Rosario. Sólo Yo puedo salvarlos de la desgracia anunciada. El que me presta su plena confianza será salvado “.
En 1973, una imagen de la Santísima Virgen que derramó “ lágrimas humanas “ ( 101 veces ), le habló a la Hermana Agnes Sasagawa, religiosa del Instituto de las Siervas de la Eucaristía, en Akita, Japón. El 13 de Octubre, en el tercer mensaje, la voz procedente de la imagen “ resplandeciente con una luz deslumbrante “, le dijo:
-“ Como ya lo había anunciado anteriormente, si los hombres no se convierten el Padre dejará caer sobre toda la raza humana un gran castigo. Sin duda alguna será un castigo terrible, como jamás se ha visto. El fuego caerá del cielo. Por este castigo una gran parte de la Humanidad será aniquilada. Morirán por igual los sacerdotes y los fieles. Los hombres que sean perdonados y exceptuados tendrán grandes sufrimientos y desolación tal que envidiarán a los que estén muertos. La única arma que queda es el Rosario, y el signo dejado por mi Hijo. Cada día recen el Rosario por el Papa, los Obispos y los sacerdotes “.
-“ El demonio se filtra hasta en el interior de la Iglesia. Se levantarán Cardenales contra Cardenales, Obispos contra Obispos,… Recen mucho el Rosario. Sólo Yo puedo salvarlos de la desgracia anunciada. El que me presta su plena confianza será salvado “.
En Cuapa, Nicaragua
El rezo del Santo
Rosario en Nicaragua influyó en forma determinante para que este país
centroamericano recobrara su libertad y la paz.
Desde el 8 de Mayo de 1980, la Santísima Virgen se le apareció en 6 ocasiones a Bernardo Martínez, campesino, sacristán de la iglesia de Cuapa, Nicaragua. Posteriormente, él se recluyó en un seminario, trabajando como jardinero. Los sandinistas le ofrecieron tierras y casas a cambio de que negara las apariciones; posteriormente, ante su negación, lo amenazaron.
En la primera aparición, a la pregunta de Bernardo: - “ ¿ Qué quiere ? “, la Santísima Virgen le respondió:
-“ Que recen el Rosario no sólo en Mayo, sino siempre… Recen el Rosario meditando… Si rezan el Rosario, habrá paz “.
Desde el 8 de Mayo de 1980, la Santísima Virgen se le apareció en 6 ocasiones a Bernardo Martínez, campesino, sacristán de la iglesia de Cuapa, Nicaragua. Posteriormente, él se recluyó en un seminario, trabajando como jardinero. Los sandinistas le ofrecieron tierras y casas a cambio de que negara las apariciones; posteriormente, ante su negación, lo amenazaron.
En la primera aparición, a la pregunta de Bernardo: - “ ¿ Qué quiere ? “, la Santísima Virgen le respondió:
-“ Que recen el Rosario no sólo en Mayo, sino siempre… Recen el Rosario meditando… Si rezan el Rosario, habrá paz “.
En Monte Umbe y en Garabandal
En 2 poblaciones
de España, en sendas apariciones, la Virgen rezó el Rosario con las videntes,
enseñándoles a rezarlo adecuadamente.
En Monte Umbe, Vizcaya, al aparecérsele a Felisa Sistiaga Orozco el 25 de Marzo de 1941, ” La Virgen llevaba un rosario enrollado en su muñeca,… un rosario de 15 misterios “, y el 24 de Diciembre de 1970 la Virgen se apareció y rezó el Rosario con Felisa y su familia.
En su diario, Conchita González, vidente de Garabandal, España, anota el domingo 2 de Julio de 1982:
-“ Ese día hablamos mucho con la Virgen, y Ella con nosotras… Rezamos el Rosario viéndola a Ella y Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien…”
En Monte Umbe, Vizcaya, al aparecérsele a Felisa Sistiaga Orozco el 25 de Marzo de 1941, ” La Virgen llevaba un rosario enrollado en su muñeca,… un rosario de 15 misterios “, y el 24 de Diciembre de 1970 la Virgen se apareció y rezó el Rosario con Felisa y su familia.
En su diario, Conchita González, vidente de Garabandal, España, anota el domingo 2 de Julio de 1982:
-“ Ese día hablamos mucho con la Virgen, y Ella con nosotras… Rezamos el Rosario viéndola a Ella y Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien…”
Padre Gobbi, cita sobre sus locuciones
marianas.
La Virgen misma nos ha ilustrado muchísimo acerca del Santo Rosario, a través del Padre Gobbi.
-“ No se asombren si en esta batalla caen los que no han querido o no han sabido usar el arma que Yo misma les he dado: la oración sencilla, humilde y mía del Santo Rosario. Es oración sencilla y humilde y, por lo tanto, es la más eficaz para combatir a Satanás, que hoy los seduce, sobre todo, con el orgullo y la soberbia “ ( 28 de Mayo de 1976 ).
” Nunca dejen el rezo del Santo Rosario, esta oración que Yo quiero con predilección y que he venido del Cielo a pedirles. Yo les he enseñado a rezarlo bien, haciendo pasar entre mis dedos las cuentas del rosario, mientras me unía a la oración de aquella pequeña hija mía a la que me aparecí en la Gruta de Masabielle “.
“ Cuando rezan el Rosario me invitan a orar con ustedes y Yo, cada vez que lo hacen, me uno verdaderamente a su oración. Así, ustedes son los pequeños hijos que rezan en torno a la Madre Celestial. Por ello, el Santo Rosario es el arma más poderosa que pueden usar en la terrible batalla que están llamados a librar contra Satanás y su ejército del mal “ ( 11 de Febrero de 1978, aniversario de la aparición de la Virgen en Lourdes ).
” Con la oración… podrán liberar un número inmenso de almas que Satanás ha logrado hacer prisioneras. La oración es una fuerza poderosa y suscita en el bien reacciones en cadena más fuertes que las reacciones atómicas “.
“ La oración que Yo prefiero es el Santo Rosario. Por eso en mis numerosas apariciones, Yo siempre invito a rezarlo, me uno a los que lo rezan, lo pido a todos con ansia y preocupación maternal “.
“ ¿ Por qué el Santo Rosario es tan eficaz ? Porque es una oración sencilla, humilde, y los forma espiritualmente en la pequeñez, en la mansedumbre, en la sencillez del corazón “.
“ Hoy, Satanás logra conquistarlo todo con el espíritu de soberbia y de rebelión contra Dios, y les tiene terror a todos los que siguen a su Madre Celestial en el camino de la pequeñez y de la humildad “.
“ La soberbia de Satanás volverá a ser vencida por la humildad de los pequeños, y el Dragón rojo se sentirá definitivamente humillado y derrotado, cuando Yo lo ate, no con una gruesa cadena, sino con una cuerda fragilísima: la del Santo Rosario “ ( Fort Lauderdale, Florida, 7 de Octubre de 1983 ).
” Ustedes me veneran como la Virgen del Santo Rosario. El Rosario es mi oración, es la oración que Yo vine a pedirles desde el Cielo, porque es el arma que deben usar en estos tiempos de la gran batalla y es el signo de mi victoria segura “.
“… La cadena con la cual el gran Dragón debe ser atado es formada por la oración hecha conmigo y por mi medio. Esta oración es el Santo Rosario… La cadena del Santo Rosario tiene ante todo la tarea de limitar la acción de mi adversario “.
“ Cada Rosario que ustedes rezan conmigo tiene el efecto de reducir la acción del Maligno, de sustraer las almas de su influencia maléfica… La cadena del Santo Rosario tiene también el efecto de encadenar a Satanás, es decir, de hacer impotente su acción y de disminuir y debilitar cada vez más la fuerza de su poder diabólico. Por esto cada Rosario bien rezado es un duro golpe infligido al poder del mal, es una parte de su reino que es destruída. La cadena del Santo Rosario logra finalmente hacer a Satanás totalmente inofensivo “( Blumenfeld, Alemania, 7 de Octubre de 1992 ).
” El Rosario, que ustedes rezan, tiene una potencia fuertísima contra el mal y las numerosas seducciones de mi adversario “.
“ Al dominio de Satanás que se extiende, a la esclavitud del pecado que somete a tantos de mis hijos, al mal que pone su veneno en los corazones, a las insidias del Maligno que se vuelven engañosas y peligrosas, a la fuerza potente de la masonería que logra insinuarse dondequiera, al culto satánico que se difunde, respondan con la oración del Santo Rosario. Esta es mi oración, es su oración “ ( Roma, 1o de Mayo de 1994 ).
La Virgen misma nos ha ilustrado muchísimo acerca del Santo Rosario, a través del Padre Gobbi.
-“ No se asombren si en esta batalla caen los que no han querido o no han sabido usar el arma que Yo misma les he dado: la oración sencilla, humilde y mía del Santo Rosario. Es oración sencilla y humilde y, por lo tanto, es la más eficaz para combatir a Satanás, que hoy los seduce, sobre todo, con el orgullo y la soberbia “ ( 28 de Mayo de 1976 ).
” Nunca dejen el rezo del Santo Rosario, esta oración que Yo quiero con predilección y que he venido del Cielo a pedirles. Yo les he enseñado a rezarlo bien, haciendo pasar entre mis dedos las cuentas del rosario, mientras me unía a la oración de aquella pequeña hija mía a la que me aparecí en la Gruta de Masabielle “.
“ Cuando rezan el Rosario me invitan a orar con ustedes y Yo, cada vez que lo hacen, me uno verdaderamente a su oración. Así, ustedes son los pequeños hijos que rezan en torno a la Madre Celestial. Por ello, el Santo Rosario es el arma más poderosa que pueden usar en la terrible batalla que están llamados a librar contra Satanás y su ejército del mal “ ( 11 de Febrero de 1978, aniversario de la aparición de la Virgen en Lourdes ).
” Con la oración… podrán liberar un número inmenso de almas que Satanás ha logrado hacer prisioneras. La oración es una fuerza poderosa y suscita en el bien reacciones en cadena más fuertes que las reacciones atómicas “.
“ La oración que Yo prefiero es el Santo Rosario. Por eso en mis numerosas apariciones, Yo siempre invito a rezarlo, me uno a los que lo rezan, lo pido a todos con ansia y preocupación maternal “.
“ ¿ Por qué el Santo Rosario es tan eficaz ? Porque es una oración sencilla, humilde, y los forma espiritualmente en la pequeñez, en la mansedumbre, en la sencillez del corazón “.
“ Hoy, Satanás logra conquistarlo todo con el espíritu de soberbia y de rebelión contra Dios, y les tiene terror a todos los que siguen a su Madre Celestial en el camino de la pequeñez y de la humildad “.
“ La soberbia de Satanás volverá a ser vencida por la humildad de los pequeños, y el Dragón rojo se sentirá definitivamente humillado y derrotado, cuando Yo lo ate, no con una gruesa cadena, sino con una cuerda fragilísima: la del Santo Rosario “ ( Fort Lauderdale, Florida, 7 de Octubre de 1983 ).
” Ustedes me veneran como la Virgen del Santo Rosario. El Rosario es mi oración, es la oración que Yo vine a pedirles desde el Cielo, porque es el arma que deben usar en estos tiempos de la gran batalla y es el signo de mi victoria segura “.
“… La cadena con la cual el gran Dragón debe ser atado es formada por la oración hecha conmigo y por mi medio. Esta oración es el Santo Rosario… La cadena del Santo Rosario tiene ante todo la tarea de limitar la acción de mi adversario “.
“ Cada Rosario que ustedes rezan conmigo tiene el efecto de reducir la acción del Maligno, de sustraer las almas de su influencia maléfica… La cadena del Santo Rosario tiene también el efecto de encadenar a Satanás, es decir, de hacer impotente su acción y de disminuir y debilitar cada vez más la fuerza de su poder diabólico. Por esto cada Rosario bien rezado es un duro golpe infligido al poder del mal, es una parte de su reino que es destruída. La cadena del Santo Rosario logra finalmente hacer a Satanás totalmente inofensivo “( Blumenfeld, Alemania, 7 de Octubre de 1992 ).
” El Rosario, que ustedes rezan, tiene una potencia fuertísima contra el mal y las numerosas seducciones de mi adversario “.
“ Al dominio de Satanás que se extiende, a la esclavitud del pecado que somete a tantos de mis hijos, al mal que pone su veneno en los corazones, a las insidias del Maligno que se vuelven engañosas y peligrosas, a la fuerza potente de la masonería que logra insinuarse dondequiera, al culto satánico que se difunde, respondan con la oración del Santo Rosario. Esta es mi oración, es su oración “ ( Roma, 1o de Mayo de 1994 ).
En Fátima Dios viene al encuentro de los hombres
En Fátima Dios
viene al encuentro de los hombres de este siglo y de los siglos futuros, con el
ansia de salvarlos, pero respeta su libertad. El modelo de vida de los
cristianos de hoy; lo encontramos en los primeros cristianos que tuvieron que
enfrentarse con un ambiente pagano, no sólo indiferente, sino hostil al mensaje evangélico. No es mejor el
ambiente de la sociedad actual. << La Señora del Mensaje>> como la
llama Juan Pablo II, ha sabido interpretar muy bien los <>. La conversión pedida en Fátima reclama hombres y mujeres que
<> a Dios con el testimonio de su vida. Es necesario
anunciar a Dios desde los tejados del mundo. ¡Pero eso no basta! Es necesario
dar testimonio de Dios que se reveló en la persona de Jesucristo,
<>. <> dijo el Señor resucitado antes de partir hacia el Padre. Si
los hombres de hoy sólo creen en lo que es objeto de una experiencia sensorial,
es urgente que los cristianos hagan la
experiencia de Cristo de tal modo que puedan decir verdaderamente: quien me ve
, ve a Cristo. Tenemos que ser otro Cristo, el mismo Cristo. Se trata de dar a
los hombres de hoy argumentos que acepten. Es verdad que Cristo no está muerto,
porque le vemos en la vida de los cristianos. Los hombres pueden continuar
cerrando los ojos a la luz , como lo hicieron muchos contemporáneos de Cristo,
pero nosotros habremos respondido al mensaje que, visto en su conjunto, es un
grito de santidad.
El hecho de que se
vive una crisis de fe en el seno de la propia Iglesia es una realidad dolorosa
que me desgarra el alma. Se niegan radicalmente verdades que siempre formaron
parte del depósito de la fe de la Iglesia y que el mensaje de Fátima nos vinos
a recordar; de forma clara. No hay casi ningún artículo del Credo que no haya
sido reafirmado en el mensaje de Fátima.
FRANCISCO ANSÓN
(Fátima su historia maravillosa, p.252, 253. Wilhelm
hünerermann)
viernes, 15 de marzo de 2013
6-“Y SUBIÓ AL CIELO, Y ESTÁ SENTADO A LA DERECHA DEL PADRE”.
Proclamar
que Jesucristo ha resucitado y ha vencido a la muerte es la gran proclamación
de la gran victoria de Dios sobre la injusticia y sobre la muerte. Esta
victoria nos muestra en toda su profundidad la realidad de la persona de
Jesucristo.
Él no es solo el gran héroe,
el inocente condenado injustamente, el ejemplo que asume todas las injusticias
y sufrimientos que hay en nuestro mundo, sino que es, por encima de todo, la
manifestación de Dios mismo al lado del perseguido, del explotado, del
torturado, del que sufre. En una palabra, la proximidad plena de Dios al lado
de la humanidad.
Por eso, en la resurrección
de Jesús, el cielo y la tierra se tocan: Dios se sumerge plenamente en nuestra
humanidad y nuestra humanidad penetra en el cielo.
El concilio de Calcedonia, en
el siglo V, lo expresó diciendo: “que
Jesús era plenamente hombre y plenamente Dios”. El Nuevo Testamento lo dice
con la expresión: “sentado a la derecha
de Dios”, que recoge la expresión del salmo 110 que la Iglesia reza cada domingo
por la tarde:
<
“Siéntate
a mi derecha,
y
haré de tus enemigos
estrado
de tus pies”>>.
(Sal 110,1).
Igualmente el libro de los
Hechos de los Apóstoles dice del primer mártir cristiano, san Estaban, que
antes de morir:
<>.
(Hch 7, 55-56).
De esta manera se comprueba
que la meta del camino de Jesús, su misión, no es conducir a sus discípulos a
un paraíso terrenal, a una tierra que mana leche y miel, o a un estado de
silencio interior, o a un camino sin fin, sino a la comunión plena con Dios.
La carta a los Hebreos lo
expresa mediante la imagen del gran sacerdote judío que entraba en el santuario
de Jerusalén una sola vez al año: Jesucristo con su muerte y resurrección:
“Pues bien, Cristo no entró en un santuario hecho por mano humana, en
una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora
ante el acatamiento de Dios a favor nuestro”.
(Hbr 9,24)
Por tanto la expresión “a la derecha del Padre” es una imagen
que designa la gloria de Jesucristo como Hijo de Dios, en su intimidad con el
Padre.
Podemos levantar, por tanto,
nuestra mirada y fijar nuestros ojos en la meta hacia la cual caminamos. Podemos
avanzar confiados, porque la fe nos lleva donde Jesucristo “ha querido precedernos como cabeza nuestra”, como dice el prefacio
de la solemnidad de la
Ascensión.
Allí, a la derecha del Padre,
es donde se encuentra Jesucristo, que ora e intercede por nosotros. A su
oración nos unimos, cuando nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado
sea tu Nombre,
venga
a nosotros tu reino,
hágase
tu voluntad
en
la tierra como en el cielo.
Danos
hoy nuestro pan de cada día,
perdona
nuestras ofensas
como
también nosotros perdonamos
a
los que nos ofenden,
no
nos dejes caer en tentación
y
líbranos del mal.
martes, 12 de marzo de 2013
1948, 15 de julio.
El verano malagueño se vio alterado por un acontecimiento que congregó en las calles a decenas de miles de personas. El motivo no fue otro que la presencia de la Virgen de Fátima. La imagen llegó al puerto a bordo del cañonero 'Cánovas del Castillo'. Era el 15 de julio de 1948. El acto estuvo presidido por el obispo de la diócesis, Ángel Herrera Oria; el gobernador civil accidental, Baltasar Peña Hinojosa, y el alcalde accidental, Carlos Loring. Tras el desembarco, la Virgen de Fátima recorrió las calles, entre flores, el fervor popular y la suelta de palomas, camino de la Catedral, donde fue velada durante toda la noche.
Al día siguiente se ofició en el paseo del Parque una misa de impedidos a la que asistieron 2.000 enfermos. Varios de ellos tuvieron que ser asistidos por médicos, puesto que aseguraban que habían experimentado una gran mejoría gracias a la presencia de la Virgen. Según se recoge en la prensa de la época, el sacerdote José González Moreno, de 76 años, se curó de forma 'milagrosa' después de haber permanecido ocho años en una silla de ruedas a causa de una esclerosis múltiple. Testimonios de personas que vieron el hecho indicaron que el religioso se puso en pie y empezó a caminar cuando la imagen pasó junto a él durante una visita a la parroquia de San Juan.
Estás en: SUR.es>Noticias Málaga>Noticias Málaga>La 'gran misión' de la Virgen de Fátima
Recibimiento apoteósico.
La Virgen de Fátima llegó ayer a Málaga, entre el estruendo
marcial de las salvas del cañonero que la trajo, el saludo de las sirenas y el
clamor de la multitud. Fue un
recibimiento apoteósico digno de esta Virgen viajera, que lleva a las
multitudes el consuelo de su visita, constelada de un cortejo de lágrimas.
Málaga la ha recibido con el fervor mimo que otras poblaciones españolas.
Hemos visto la emoción reflejada en rostros rudos, atezado,
al contemplar la pequeña imagen, porque la fe ha removido los fondos más
escondidos de todo corazón y de toda conciencia. En estas horas miles de
enfermos dirigen sus miradas suplicantes a la madre Blanca: miles de cuerpos
lacerados por todas las dolencias y todos los martirios de la carne, aguardan
ser tocados de la divina gracia. Enfermos de aquí de la cuidad; enfermos de la
provincia es inacabables caravanas de dolor, pero guiados por una fe luminosa
esperan a postrarse delante de la Virgen de Fátima, por si Dios es servido de
hacer con ellos, por la intercesión de la Virgen, un milagro que alivie o cure
sus males. No sería el primero que hiciese en Málaga, donde ya hace años un
pequeño curó gracias al agua de Fátima.
Pero el gran milagro, el milagro que todos nosotros hemos
visto ayer, ha sido la de esa prodigiosa remoción de la fe de todo un pueblo,
que ha aguardado en el puerto y en las calles a la imagen, para hacerle ofrenda
de su entusiasmo y de su fervor. Milagro ha sido la vibración unánime,
compacta; las aclamaciones que lanzaban todas las gargantas, la emoción
reflejada en todos los semblantes y el rezo del gentío y el volar de las
palomas en la tarde malagueña y el voltear de los sonoros bronces… porque ha
sido un concierto armonioso sin ningún fallo; la expresión rotunda, clara,
enardecida, de todo un pueblo postrado a los pies de la Virgen de la Cova de
Iria, mensajera de la paz dulcificadora de males, pañuelo de lágrimas, diana de
súplicas, amparadora de peticiones y madre de afligidos. Málaga la ha recibido
en apoteosis y ya el primer milagro de fervor y enardecimiento está logrado por
la gracia de su dulzura.
(Noticia del periódico de la época)
jueves, 28 de febrero de 2013
“Y RESUCITÓ AL TERCER DÍA, SEGÚN LAS ESCRITURAS”.
“¡Jesucristo Ha resucitado!”.
Este es el gran anuncio de
nuestra fe y la gran experiencia salvadora. Hasta el punto que Pablo dice:
“Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también
vuestra fe”.
(1 Cor 15,14)
No se trata de una afirmación
del pasado, ni de una simple afirmación sabre Jesús después de su muerte.
Si Cristo no ha resucitado, entonces toda
su predicación y su ejemplo no es sino la palabra y la acción de un gran
maestro espiritual, nada más.
Si Cristo no ha resucitado, entonces Él no
está entre nosotros, acompañándonos, dándonos la fuerza de su Santo Espíritu.
Si Cristo no ha resucitado, la muerte
continúa siendo la última palabra.
Si Cristo no ha resucitado, entonces no
somos hijos de Dios, en el sentido fuerte de la palabra. Y, por tanto, tampoco
somos plenamente hermanos.
Si Cristo no ha resucitado, entonces
tampoco, después de la muerte, nosotros participaremos de su resurrección. Y
como dice Pablo:
“Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos”.
(1 Cor 15, 32b)
De la misma manera que para
el creyente, la afirmación de la muerte de Jesucristo es inseparable de la
confesión de su resurrección, así también la confesión de su resurrección es
inseparable de la experiencia de su Santo Espíritu, la experiencia de Cristo
resucitado.
Por eso el Viernes Santo no
hay celebración de la
Eucaristía , hasta que no llega la gran celebración de la resurrección
de Jesucristo con la celebración de la Vigilia Pascual. Y la
celebración de la Pascua
se alargará cincuenta días, hasta el domingo de Pentecostés, celebración de la
donación del Espíritu Santo sobre todos los discípulos y nacimiento de la Iglesia.
La muerte de Jesús es una
muerte salvadora, porque va seguida del don de la resurrección. Esto es lo que
expresa con un lenguaje muy oriental el Símbolo de los Apóstoles cuando dice:
“Descendió a los infiernos”.
Aquí la expresión “a los
infiernos” está indicando “lo profundo de la tierra”, como símbolo del Sheol o
Hades judío, es decir, del reino de la muerte. Jesucristo se sumerge en el
reino de la muerte para romper sus cadenas y liberar a la humanidad.
Esto es lo que expresan los
iconos de la resurrección de Jesús en la iglesias orientales, que presentan a
Jesucristo sacando del reino de la muerte a Adán y Eva, es decir, venciendo a
la muerte y llamando a la vida eterna a todos.
Sí, no tengamos miedo. No
estamos yendo detrás de un Jesús crucificado. Él no se ha quedado cogido por
las cadenas de la muerte, tal como nos lo dijo. Éste el gran anuncio, la gran
experiencia, que nos ha sido transmitida por las primeras comunidades, por los
apóstoles.
No busquemos una
demostración, una prueba palpable. Fijémonos que los Evangelios presentan la
experiencia del Resucitado solamente a aquellos que creen. No es que la fe
construya la resurrección, sino al revés, la manifestación de la resurrección
abre los ojos a la fe:
<<Asustadas, inclinaron el rostro a tierra, pero les dejaron: “¿Por qué
buscáis entre los muertos al que está vivo?. No está aquí, ha resucitado.
Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: Es necesario
que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea
crucificado, pero al tercer día resucitará”. Y ellas recordaron sus
palabras>>.
(Lc 24, 5-8)
La muestra de la resurrección
es la expresión de la fe, la experiencia de la alegría, la experiencia del
amor. Los apóstoles decían a Tomás:
“Hemos visto al Señor”
(Jn 20,24a)
Este es el gran don de la
resurrección. Jesucristo ha muerto en la Cruz y ha resucitado.
Última catequesis del papa Benedicto XVI Ciudad del Vaticano, 27 de febrero de 2013
''No abandono la cruz, sino que permanezco de un modo nuevo ante el Señor Crucificado''
Última catequesis del papa Benedicto XVI
Ciudad del Vaticano, 27 de
febrero de 2013
Esta mañana, a las 10 de la
mañana, la plaza de San Pedro y aledaños ya estaba repleta. A las 10,30
pasadas, el papa Benedicto XVI entró en el papamóvil y recorrió los pasillos
abiertos entre los fieles y peregrinos asistentes de muchos
países. Estaban también cardenales y obispos, la Curia Romana , el
Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede , los sacerdotes, párrocos y
seminaristas de la diócesis de Roma, los empleados vaticanos, peregrinos y
fieles de Roma, de Italia y de muchos países. Ofrecemos las palabras de la
última audiencia general del pontífice.
*****
Venerados hermanos
en el episcopado y presbiterado
Distinguidas
autoridades
¡Queridos
hermanos y hermanas!
Muchas gracias por haber venido
tantos en esta última audiencia general de mi pontificado.
Como el apóstol Pablo en el texto
bíblico que hemos escuchado, también yo siento en mi corazón la necesidad de
agradecer sobre todo a Dios, que guía y hace crecer a la Iglesia , que siembra su
palabra y así alimenta la fe de su pueblo.
En este momento mi ánimo se
extiende, por así decir, para abrazar a toda la Iglesia difundida en el
mundo y doy gracias a Dios por las 'noticias' que en estos años de ministerio
petrino he podido recibir sobre la fe en el Señor Jesucristo, de la caridad que
circula en el Cuerpo de la
Iglesia y lo hace vivir en el amor, y de la esperanza que se nos
abre y nos orienta hacia la vida en su plenitud, hacia la patria del Cielo.
Siento que les tendré presentes a
todos en la oración, en un presente que es aquel de Dios, donde recojo cada
encuentro, cada viaje, cada visita pastoral. Todo y a todos les recojo en la
oración para confiarlos al Señor: para que tengamos pleno conocimiento de su
voluntad, con cada acto de su sabiduría e inteligencia espiritual, y para que
podamos comportarnos de manera digna de Él, de su amor, haciendo fructificar
cada obra buena. (cfr. Col 1,9).
En este momento hay en mí una
gran confianza porque sé, y lo sabemos todos nosotros, que la palabra de
verdad, la palabra del evangelio es la fuerza de la Iglesia , es su vida. El
evangelio purifica y renueva, produce fruto en cualquier lugar donde la
comunidad de los creyentes lo escucha, acoge la gracia de Dios en la verdad y
vive en la caridad. Esta es mi confianza, esta es mi alegría.
Cuando el 19 de abril de hace
casi ocho años decidí asumir el ministerio de Pedro, tuve firmemente esta
certeza que siempre me ha acompañado. En aquel momento, como expliqué en
diversas oportunidades, las palabras que resonaron en mi corazón fueron: ¿Señor
por qué pides esto, y qué es lo que me pides? Es un peso grande el que me pones
sobre los hombros, pero si Tú me lo pides, en tu nombre echaré las redes,
seguro de que Tú me guiarás, incluso con todas mis debilidades.
Y el Señor verdaderamente me ha
guiado y me ha estado cerca. He podido percibir cotidianamente su presencia. Y
fue un tramo del camino de la
Iglesia que tuvo momentos de alegría y de luz, y también
momentos no fáciles. Me he sentido como san Pedro con los apóstoles en la barca
en el lago de Galilea. El Señor nos ha donado tantos días de sol y de brisa
suave, días en los que la pesca fue abundante. Existieron también momentos en
los cuales las aguas estaban agitadas y el viento era contrario, como en toda
la historia de la Iglesia ,
y el Señor parecía dormir.
Pero siempre he sabido que en esta
barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es
nuestra, sino que es suya y no la deja hundirse. Es Él quien la conduce,
seguramente también a través de los hombres que ha elegido, porque así lo ha
querido. Esta fue y es una certeza que nada puede ofuscar. Y por esto hoy mi
corazón está lleno de agradecimiento a Dios porque no le ha hecho faltar nunca
a toda la Iglesia
ni a mí, su consolación, su luz y su amor.
Estamos en el Año de la Fe , que he querido convocar para
reforzar justamente nuestra fe en Dios, en un contexto que parece querer
ponerlo cada vez más en segundo plano. Querría invitar a todos a renovar la
firme confianza en el Señor, a confiarse como niños en los brazos del Dios, con
la seguridad de que aquellos brazos nos sostienen siempre y son lo que nos
permite caminar cada día cuando estamos cansados.
Querría que cada uno se sintiera
amado por aquel Dios que ha donado a su Hijo por nosotros y que nos ha mostrado
su amor sin límites. Querría que cada uno sintiera la alegría de ser cristiano.
En una hermosa oración que se reza cotidianamente por la mañana se dice: “Te
adoro, Dios mío, y te amo con todo el corazón. Te agradezco por haberme creado,
hecho cristiano...” Sí, agradezcamos al Señor por esto cada día, con la oración
y con una vida cristiana coherente. ¡Dios nos ama y espera que nosotros también
lo amemos!
Y no solamente a Dios quiero
agradecerle en este momento. Un papa no está solo cuando guía la barca de
Pedro, mismo si es su primera responsabilidad. Yo nunca me he sentido solo al
llevar la alegría y el peso del ministerio petrino. El Señor me ha puesto al
lado a tantas personas que con generosidad y amor de Dios y a la Iglesia me ayudaron y me
estuvieron cerca.
Sobre todo ustedes, queridos
hermanos cardenales; vuestra sabiduría, vuestros consejos, vuestra amistad me
han sido preciosos. Mis colaboradores a partir del secretario de Estado que me
ha acompañado con fidelidad durante estos años, la Secretaría de Estado y la Curia Romana , como
todos aquellos que en los varios sectores dan sus servicios a la Santa Sede.
Hay además tantos rostros que no
aparecen, que se quedan en la sombra, pero justamente en el silencio, en la
dedicación cotidiana, con espíritu de fe y humildad fueron para mí un apoyo
seguro y confiable.
¡Un pensamiento especial va a la Iglesia de Roma, a mi
diócesis! No puedo olvidar a mis hermanos en el episcopado y en el presbiterado,
a las personas consagradas y a todo el pueblo de Dios. En las visitas
pastorales, en los encuentros, en las audiencias, en los viajes, he siempre
percibido gran atención y profundo afecto. Pero también yo les he querido bien
a todos y a cada uno, sin distinciones, con aquella caridad pastoral que está
en el corazón de cada Pastor, especialmente del obispo de Roma, del sucesor del
apóstol Pedro. Cada día les he tenido presente, cada día en mi oración, con
corazón de padre.
Querría que mi saludo y mi
agradecimiento llegara también a todos: el corazón de un papa se extiende al
mundo entero. Y querría expresar mi gratitud al cuerpo diplomático acreditado
en la Santa Sede ,
que vuelve presente la gran familia de Naciones.
Aquí pienso también en todos
aquellos que trabajan para una buena comunicación y a quienes agradezco por su
importante servicio.
A este punto quiero agradecer,
verdaderamente y de corazón, a todas las numerosas personas en todo el mundo
que en las últimas semanas me han enviado signos conmovedores de atención, de
amistad y de oración. Sí porque el papa no está nunca solo y ahora lo
experimento nuevamente en una manera tan grande, que me toca el corazón.
El papa le pertenece a todos, y
tantas personas se sienten muy cerca de él. Es verdad que recibo cartas de los
grandes del mundo: jefes de Estado, jefes religiosos, de los representantes del
mundo de la cultura, etc.
Pero recibo también muchísimas
cartas de personas simples que me escriben simplemente desde su corazón y me
hacen sentir el afecto que nace del su estar junto a Jesucristo en Iglesia.
Estas personas no me escriben como se escribe por ejemplo a un príncipe o a un
grande que no se conoce. Me escriben como hermanos y hermanas, o como hijos o
hijas, con el sentido de una relación familiar muy afectuosa.
Aquí se puede tocar con la mano lo
que es la Iglesia :
no una organización, no una asociación con fines religiosos o humanitarios,
sino un cuerpo vivo, una comunión de hermanos y hermanas en el cuerpo de
Jesucristo, que nos une a todos. Sentir a la Iglesia de esta manera y poder casi tocar con las
manos la fuerza de su verdad y de su amor es un motivo de alegría, en un tiempo
en el cual tantos hablan de su ocaso.
En estos últimos meses he sentido
que mis fuerzas han disminuido, y he pedido a Dios, con insistencia, en la
oración, que me ilumine con su luz para hacerme tomar la decisión más justa, no
para mi bien, sino para el bien de la Iglesia. He llevado a cabo este paso con plena
conciencia de su gran gravedad y también novedad, pero también con una profunda
serenidad de ánimo. Amar a la
Iglesia significa también tener el coraje de hacer elecciones
difíciles, sufridas y poniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no a nosotros
mismos.
Permítanme volver aquí una vez
más al 19 de abril de 2005. La gravedad de la decisión fue precisamente por el
hecho de que a partir de ese momento en adelante, yo estaba empeñado siempre y
para siempre por el Señor. Siempre: quien asume el ministerio petrino ya no
tiene ninguna privacidad. Pertenece siempre y totalmente a todos, a toda la Iglesia. A su vida le
viene, por así decir, totalmente quitada la esfera privada.
He podido experimentar, y lo
experimento precisamente ahora, que uno recibe la vida propiamente cuando la
da. Dije antes que una gran cantidad de gente que ama el Señor, aman también al
Sucesor de san Pedro y tienen un alto aprecio por él; y que el Papa tiene
verdaderamente hermanos y hermanas, hijos e hijas de todo el mundo, y que se
siente seguro en el abrazo de su comunión; porque él no se pertenece más a sí
mismo, pertenece a todos y todos le pertenecen.
El "siempre" es también
un "para siempre", no es más un retorno a lo privado. Mi decisión de
renunciar al ejercicio activo del ministerio, no revoca esto. No regreso a la
vida privada, a una vida de viajes, reuniones, recepciones, conferencias,
etcétera. No abandono la cruz, sino que permanezco de un modo nuevo ante el
Señor Crucificado. No llevo más la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia , sino en el
servicio de la oración; permanezco, por así decirlo, en el recinto de san
Pedro. San Benito, cuyo nombre porto como papa, me será de gran ejemplo en
esto. Él nos ha mostrado el camino para una vida que, activa o pasiva,
pertenece por entero a la obra de Dios.
También doy las gracias a todos y
cada uno por su respeto y la comprensión con la que han acogido esta importante
decisión. Voy a seguir acompañando el camino de la Iglesia mediante la oración
y la reflexión, con la dedicación al Señor y a su Esposa, que traté de vivir
hasta ahora todos los días y que quiero vivir para siempre. Les pido que me
recuerden delante de Dios, y sobre todo que oren por los cardenales, que son
llamados a una tarea tan importante, y por el nuevo sucesor del apóstol Pedro:
que el Señor lo acompañe con la luz y el poder de su Espíritu.
Invoco la intercesión maternal de
la Virgen María ,
Madre de Dios y de la Iglesia ,
para que nos acompañe a cada uno de nosotros y a toda la comunidad eclesial; a
Ella nos acogemos, con profunda confianza.
¡Queridos amigos y amigas! Dios
guía a su Iglesia, la sostiene siempre, y especialmente en los tiempos
difíciles. Nunca perdamos esta visión de fe, que es la única visión verdadera
del camino de la Iglesia
y del mundo. En nuestro corazón, en el corazón de cada uno de ustedes, que
exista siempre la certeza gozosa de que el Señor está cerca, que no nos
abandona, que está cerca de nosotros y nos envuelve con su amor. ¡Gracias!
Asimismo, doy gracias a Dios por
sus dones, y también a tantas personas que, con generosidad y amor a la Iglesia , me han ayudado en
estos años con espíritu de fe y humildad. Agradezco a todos el respeto y la
comprensión con la que han acogido esta decisión importante, que he tomado con
plena libertad. Desde que asumí el ministerio petrino en el nombre del Señor he
servido a su Iglesia con la certeza de que es Él quien me ha guiado. Sé también
que la barca de la Iglesia
es suya, y que Él la conduce por medio de hombres. Mi corazón está colmado de
gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz. En este Año de la Fe invito a todos a renovar la
firme confianza en Dios, con la seguridad de que Él nos sostiene y nos ama, y
así todos sientan la alegría de ser cristianos.
Saludo cordialmente a los
peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de
España y de los países latinoamericanos, que hoy han querido acompañarme. Os
suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los Señores
Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo Sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro.
Imploremos todos la amorosa protección de la Santísima Virgen
María, Madre de la Iglesia.
Muchas gracias. Que Dios os
bendiga.
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