jueves, 21 de febrero de 2013

Imagen de Fátima, venida en julio de 1948







Imagen de Fátima, venida en julio de 1948 desde el Santuario en Portugal,  trasladada  a esta Parroquia el 13 de noviembre de 2011, por la Hermandad de Nuestra Señora de Fátima, para su guarda y custodia, así como para su veneración y culto.


jueves, 14 de febrero de 2013

3.- “POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO SE ENCARNÓ DE MARÍA, LA VIRGEN, Y SE HIZO HOMBRE”.


3.- “POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO SE ENCARNÓ DE MARÍA, LA VIRGEN, Y SE HIZO HOMBRE”.

                   ¿Cómo expresar que Jesús, un hombre como nosotros es Dios entre nosotros?. Dios se ha acercado a nosotros y se ha hecho uno de nosotros, para que nosotros participemos de Él. Dios ha bajado hacia nosotros, para hacernos subir hacia Él.

                   Las imágenes en nuestra mente son siempre limitadas, pero quieren expresar la realidad profunda, que sólo la experiencia puede palpar. La profesión de fe (Credo) del Concilio de Nicea lo dice así:

                   “Que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”.

                   Es la expresión de aquello que dice el prólogo del Evangelio de Juan:

                   La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros”.
                                                                                                   (Jn 1,14).

                   De esta forma el Hijo de Dios se ha hecho también el Hijo del hombre, modelo y plenitud de la vida humana, para que nosotros seamos hijos de Dios. Esta nueva creación es nuestra verdadera salvación. La luz de Dios nos ilumina.

                   Por esto el Evangelio de Juan dice:

                   “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”.
                                                                                                    (Jn 3,16).

                   Y su primera carta:

                   “En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él”.
                                                                                                   (1 Jn 4,9).

                   Esta es la experiencia profunda de la realidad más llena de luz: Dios nos ama, se nos manifiesta, nos une a Él y nos transforma en Él. Esta es la plenitud del amor, transformar el amado en aquel mismo que ama. El amor de Dios quiere transformarnos de tal forma que, habiendo experimentado su amor sin límites, seamos nosotros capaces también de salir de nosotros mismos y de amar a los demás, como Él nos ama.

                   Es el inicio de la nueva creación, el Espíritu Santo ha iniciado una realidad nueva, que es la presencia misma de Dios entre nosotros. Por esto, cuando los Evangelios hablan del origen de Jesús no lo pueden situar simplemente en la dimensión humana.

                   Nosotros, los creyentes, los hijos de Dios:

                   “No han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios”.
                                                                                                    (Jn 1,13).

                   Pues mucho menos podemos situar a Jesús humanamente, sino que es encarnado, se ha hecho hombre por obra del Espíritu Santo, que es Amor, nacido de María Virgen.

                   Así lo expresa en su reflexión de fe el Evangelio de Lucas cuando pone en boca del ángel Gabriel estas palabras dirigidas a María, cuando ésta le pregunta cómo puede ser un hijo suyo Hijo del Altísimo:

                   “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer, se llamará Hijo de Dios”.
                                                                                                  (Lc 1,35).

                   La concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo en el seno de María Virgen, no es un lenguaje metafórico, influenciado por las mitologías paganas, para expresar que es el Hijo de Dios. Desde los primeros siglos del cristianismo ha habido burlas de los no creyentes, que ha llegado hasta querer insinuar una concepción pecaminosa hasta el día de hoy (Código…..Vinci….etc).

                   A finales del siglo I, Ignacio de Antioquía escribe en sus cartas que la falta de fe “ignora la virginidad de María”, es decir, la obra del Espíritu Santo.

                   El Evangelio de Mateo lo ve como la gran señal anunciada por el profeta Isaías al rey Acaz, indicando que Dios no ha abandonado a su pueblo:

                   “El Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: La virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa Dios con nosotros)”.
                                                                                                   (Is 7,14).

                   Rufino, escritor antiguo, nos escribe:

                   “Quien en el cielo es el Hijo único, también en la tierra hace único y de forma única”.

                   Por esto, hagamos nosotros como los pastores, que en la noche de Navidad, vieron todo lo que les había sido anunciado por los ángeles. Como los Magos de Oriente, que postrándose ante el Niño, lo adoraron. De la misma forma que sabemos contemplar a Cristo resucitado, así hemos de saber contemplar el misterio del nacimiento de Jesús, la manifestación de Dios entre nosotros. Porque como dice la Carta a Tito:

                   “Ha aparecido la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre”.
                                                                                                     (Tt 3,4).

                   Es lo que los ángeles anunciaron a los pastores:

                   “Hoy os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”.
                                                                                                  (Lc 2,11).


domingo, 10 de febrero de 2013

LLEGADA A MÁLAGA DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA











FOTOGRAMAS





























Recibimiento apoteósico.
La Virgen de Fátima llegó ayer a Málaga, entre el estruendo marcial de las salvas del cañonero que la trajo, el saludo de las sirenas y el clamor de la multitud. Fue un  recibimiento apoteósico digno de esta Virgen viajera, que lleva a las multitudes el consuelo de su visita, constelada de un cortejo de lágrimas. Málaga la ha recibido con el fervor mimo que otras poblaciones españolas.
Hemos visto la emoción reflejada en rostros rudos, atezado, al contemplar la pequeña imagen, porque la fe ha removido los fondos más escondidos de todo corazón y de toda conciencia. En estas horas miles de enfermos dirigen sus miradas suplicantes a la madre Blanca: miles de cuerpos lacerados por todas las dolencias y todos los martirios de la carne, aguardan ser tocados de la divina gracia. Enfermos de aquí de la cuidad; enfermos de la provincia es inacabables caravanas de dolor, pero guiados por una fe luminosa esperan a postrarse delante de la Virgen de Fátima, por si Dios es servido de hacer con ellos, por la intercesión de la Virgen, un milagro que alivie o cure sus males. No sería el primero que hiciese en Málaga, donde ya hace años un pequeño curó gracias al agua de Fátima.
Pero el gran milagro, el milagro que todos nosotros hemos visto ayer, ha sido la de esa prodigiosa remoción de la fe de todo un pueblo, que ha aguardado en el puerto y en las calles a la imagen, para hacerle ofrenda de su entusiasmo y de su fervor. Milagro ha sido la vibración unánime, compacta; las aclamaciones que lanzaban todas las gargantas, la emoción reflejada en todos los semblantes y el rezo del gentío y el volar de las palomas en la tarde malagueña y el voltear de los sonoros bronces… porque ha sido un concierto armonioso sin ningún fallo; la expresión rotunda, clara, enardecida, de todo un pueblo postrado a los pies de la Virgen de la Cova de Iria, mensajera de la paz dulcificadora de males, pañuelo de lágrimas, diana de súplicas, amparadora de peticiones y madre de afligidos. Málaga la ha recibido en apoteosis y ya el primer milagro de fervor y enardecimiento está logrado por la gracia de su dulzura.
(Noticia del periódico de la época)


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El verano malagueño se vio alterado por un acontecimiento que congregó en las calles a decenas de miles de personas. El motivo no fue otro que la presencia de la Virgen de Fátima. La imagen llegó al puerto a bordo del cañonero 'Cánovas del Castillo'. Era el 15 de julio de 1948. El acto estuvo presidido por el obispo de la diócesis, Ángel Herrera Oria; el gobernador civil accidental, Baltasar Peña Hinojosa, y el alcalde accidental, Carlos Loring. Tras el desembarco, la Virgen de Fátima recorrió las calles, entre flores, el fervor popular y la suelta de palomas, camino de la Catedral, donde fue velada durante toda la noche.
Al día siguiente se ofició en el paseo del Parque una misa de impedidos a la que asistieron 2.000 enfermos. Varios de ellos tuvieron que ser asistidos por médicos, puesto que aseguraban que habían experimentado una gran mejoría gracias a la presencia de la Virgen. Según se recoge en la prensa de la época, el sacerdote José González Moreno, de 76 años, se curó de forma 'milagrosa' después de haber permanecido ocho años en una silla de ruedas a causa de una esclerosis múltiple. Testimonios de personas que vieron el hecho indicaron que el religioso se puso en pie y empezó a caminar cuando la imagen pasó junto a él durante una visita a la parroquia de San Juan.

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jueves, 7 de febrero de 2013

“CREO EN UN SOLO SEÑOR, JESUCRISTO, HIJO ÚNICO DE DIOS”




Si podemos decir a Dios “Padre nuestro” es sólo porque Jesús nos lo ha enseñado, es decir, porque nos une a Él en la oración y nos ha hecho, en Él, hijos de Dios. El cristiano lo es porque contempla a Dios en Cristo.

                   Jesús es el Ungido por el Santo Espíritu de Dios (esto es lo significa “Cristo” en griego), es decir, aquel que tiene plenamente el Espíritu Santo. Por esto las comunidades cristianas, desde un principio, han confesado a Jesucristo como Hijo de Dios, es decir, la manifestación de Dios entre nosotros.

                   Es cierto que la expresión “hijo de Dios” se puede utilizar en el sentido de una persona santa, muy cercana a Dios, única en su relación con Dios. Pero el sentido que le dan los Evangelios, Pablo y la fe de la Iglesia es de una forma totalmente nueva. Cuando Pedro dice a Jesús:

                   “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
                                                                                                 (Mt 16,16)

                   Jesús le contesta claramente:

                   “Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo”.
                                                                                                 (Mt 16,17)

                   Por esto las autoridades judías buscaban matarlo, porque:

                   “Llamaba a Dios Padre, haciéndose igual a Dios”.
                                                                                                   (Jn 5,18)

                   De esta forma, el apóstol Tomás, cuando contempla a Jesús resucitado, cae a sus pies y le dice:

                   “¡Señor mí y Dios mío!”.
                                                                                                  (Jn 20,28)

                   Pablo de Tarso, una vez convertido, se pondrá a predicar:

                   “Afirmando que Jesús es el Hijo de Dios”.
                                                                                                 (Hch 9,20)

                   De tal forma que la comunidad creyente podrá decir que:

                   “Hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre”.
                                                                                                     (Jn 1,14)

                   A principios del siglo IV hubo un predicador muy popular, llamado Arrio, que era presbítero de la Iglesia de Alejandría. Decía que Jesucristo no es propiamente Dios, sino sólo un hombre muy cercano a Él. Por esto, la profesión de fe del Concilio de Nicea tuvo que proclamar solemnemente que, para los cristianos, Jesucristo es el Hijo Unigénito de Dios en el sentido de:

                   “Nació del Padre antes de todos los siglos:
                   Dios de Dios,
                   Luz de Luz,
                   Dios verdadero de Dios verdadero,
                   engendrado, no creado,
                   de la misma naturaleza que el Padre,
                   por quien todo fue hecho”.

                   Se nota en la reiteración de expresiones el deseo de dejar muy clara la fe que los cristianos hemos recibido de las primeras comunidades de los apóstoles. No se trata de demostrar a quien no está convencido, sino de mantener la fidelidad a la fe recibida.

                   En el corazón de la catequesis encontramos siempre, esencialmente, una persona, no una simple doctrina: la persona de Jesús de Nazaret, Hijo único del Padre. En Él somos conducidos al amor del Padre en el Espíritu Santo, para hacernos participar de la vida de la Santísima Trinidad.

                   Este es el sentido que damos los cristianos a la expresión el Señor cuando confesamos a Jesucristo como el Señor. Si los romanos llamaban al emperador “Dominus noster, Señor nuestro”, en el sentido de aquel que está por encima de todos y lo puede todo, los primeros cristianos proclamarán que el Señor es Jesús y no el emperador ni el imperio romano. El libro del Apocalipsis, escrito durante la persecución de Diocleciano, a finales del siglo I, proclama a Jesús:
                  
                   “Rey de reyes y Señor de señores”.
                                                                                                (Ap 19,16)

                   Pero la afirmación de fe de Jesús como Señor va aún más allá. El texto griego del Antiguo Testamento substituía las cuatro letras (el tetragrama sagrado) del nombre de Dios por la expresión “Señor”, siguiendo la costumbre de los mismos judíos hebreos. De esta forma, cuando el Nuevo Testamento confiesa a Jesús como el Señor, le está reconociendo como Dios verdadero. Este es el reconocimiento de Tomás, como he dicho antes, cuando adora a Cristo resucitado diciendo:

                   “¡Señor mío y Dios mío!”.
                                                                                                  (Jn 20,28)

                   Y el discípulo amado (Juan) cuando exclama:

                   “¡Es el Señor!”.
                                                                                                     (Jn 21,7)

                   ¿Cómo es posible esta confesión de fe?. Pablo lo afirma muy claramente:

                   “Nadie puede decir: Jesús es Señor, sino es bajo la influencia del Espíritu Santo”.
                                                                                               (1 Cor 12,3)

                   Reconocer a Jesús como Señor es afirmarlo Dios en medio de nosotros. Sólo el Espíritu Santo puede poner en nuestros labios y en nuestro corazón esta fe.


ver página: Eugenio Gastey.  El Credo es el resumen de nuestra fe

miércoles, 6 de febrero de 2013

ROSARIO UNIVERSAL y PANIS ANGELICUS












Publicado el 05/02/2013
Bambi Elinsdotter canto el PANIS ANGELICUS, después de la Eucaristía de Hermandad del sábado primero de mes. 2-2-2013



jueves, 31 de enero de 2013

"Conversión ,pedida por la Santísima Virgen en las Apariciones de Fátima "




El periodista José Luis Navas , ex-director general de RTVE en Andalucía impartió una CONFERENCIA SOBRE " LA CONVERSIÓN " , el pasado día 25 de enero ,fiesta de la Conversión de San Pablo , en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Málaga y en acto organizado por la Hermandad de Nuestra Señora de Fátima .
 
El acto estuvo presentado por el vocal de la Junta de Gobierno , Don Antonio Manzano , quien se refirió  " la virtud que le caracteriza y servicio a los demás y al  amor ser el carnet de identidad del conferenciante Don José Luis Navas , un laico comprometido ,con grandes méritos profesionales y maestría al narrar , un hombre ocupado en múltiples tareas que disfruta de lo que dice y ¡ cómo lo dice !
 
El conferenciante empezó diciendo que :" hablar de conversión es hablar de cristianismo, conversión es encuentro personal con Jesús ,es dar un giro total , entregarse y dejar de ser uno mismo "
Se refirió también a que :" todos conocemos la historia ...las miserias ,angustias,guerras,dolor " y a propósito de ello ,porque estuvo presente en la conferencia JAIME VILALTA BERBEL ,español residiendo en Fatima y escritor que ya presentó en Málaga ,en marzo del 2011 la 4ª edición del libro :
El Mensaje profético de Fátima continúa vivo ( El Secreto de Fátima ) " , aprovechó la ocasión con la Hermandad de Nuestra Señora de Fátima  y Parroquia de Fátima  para presentar la nueva ya 6ª edición corregida y aumentada,siendo que en el referido libro al comentar 
"El Mensaje de Fátima ",escribe  precisamente que " la conversión " , después de la oración y del " rezar mucho " que pide la Santísima Virgen en Fátima
y asimismo de la penitencia y del " sacrificarse por los pecadores... e reparación " , es una de las llamadas del Mensaje de Fátima .
 
 
" No ofendan más a Nuestro Señor , que ya está muy ofendido " , dice  la Santísima Virgen en la última Aparición el 13 de octubre de 1917,una petición clara , sin lugar a dudas ,que son como una queja a los hombres , al mismo tiempo que una orden o mandato .
En repetidas ocasiones la Virgen habló a los tres Pastorcitos Videntes de Fátima de " orar y sacrificarse por la conversión de los pecadores " 
El motivo de la insistencia parece ser , a primera vista , el hecho de evitar que se ofenda más a Dios , " que ya está muy ofendido ".
Orar, " convertirse " ,sacrificarse y reparar . He aquí las ideas sobre las que gira todo el Mensaje de Fátima .
 
El tema de " la conversión " es clave en el Mensaje de Cristo en su Evangelio :" Convertíos , porque está cerca el Reino de los Cielos " ( Mt 3,1 ) 
Un ejemplo de verdadera " conversión " puede ser María Magdalena , una pecadora ,una escandalosa ,casada varias veces pero que abandonó su vida de pecado y se marchó con el Maestro y sus discípulos a los que ya no abandonó hasta el fin de si vida .Una verdadera conversión :
Dejar todo lo que envuelve al alma en el pecado ,despojarse de todo , y acercarse a Dios cara a cara , cumpliendo su ley , realizando el mensaje de Cristo en el Evangelio.
 
Fátima es un lugar de " conversión " , de cambio de vida  y en este sentido ,entendieron -los tres Pastorcitos Videntes de Fátima - el Mensaje que les fue confiado y su preocupación era siempre , " la conversión de los pecadores "   
 
Sobre " la conversión " , escribe también Su Eminencia Don José da Cruz Policarpo , Cardenal Patriarca de Lisboa , en el libro :" La Enciclopedia de Fátima " en el Nuevo Testamento , la conversión es parte integrante del inicio de la fe .
El apostol Pablo ,sin dejar de hablar de conversión y arrepentimiento, exprime la realidad de la conversión con metáforas .
La conversión exige el arrepentimiento y la penitencia.
Este concepto fundamental de la vida cristiana  está presente en el mensaje de Fátima .
El pecado aparece en el mensaje de Fátima  como realidad dramática que llevará al mundo a la perdición. De ello la urgencia de la conversión.
No hay fe sin conversión.
La llamada a la conversión es el aspecto central del mensaje de Fátima .
Una oración de la pequeña Jacinta muestra bien esta dimensión en la orientación de la vida de los pastorcitos : " Oh Jesús mío ,es por vuestro amor ,por la conversión de los pecadores...
Este aspecto es de los mas grandiosos del mensaje de Fátima .
La batalla de la conversión tiene lugar en el corazón, entre el pecado y la gracia .
En el mensaje de Fátima , aparece clara la relación que hay entre la conversión y la paz .
La promesa de Nuestra Señora es clara :" ¡ Si se convierten , tendrán  la paz ! "
 
Y a propósito también de " conversión " , recordar que fue el 13 de junio cuando de la 2ª Aparición de la Virgen en Fátima que Lucia le pide a La Señora ( convencida de que era la Santísima Virgen ) , la curación de un enfermo y a lo que la Virgen respondió :
-" Si se convierte , se curará durante el año "
¡ Cuanta similitud hay en esta respuesta con la actitud de Jesús en el Evangelio !
Antes es la salud del alma que la del cuerpo .Primero el alma el espíritu .Luego el cuerpo. 
 
 
Colaboración especial de : JAIME VILALTA BERBEL